Publicado el 1ro de febrero de 2007
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Tres periodistas asesinados y otros siete amenazados, que se vieron obligados a marcharse de la región, e incluso del país. Desmovilizados pero no desarmados, los paramilitares continúan sembrando el terror, en particular en los departamentos del Norte.
Reelegido el 28 de mayo de 2006, el presidente Alvaro Uribe ha iniciado más bien mal su segundo mandato: otra ruptura en las conversaciones con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, estimadas en 17.000 combatientes y notorias predadoras de la libertad de prensa), un escándalo de falsos atentados del ejército atribuidos a las FARC, otro escándalo político provocado por las conexiones entre algunos políticos de la mayoría y los paramilitares y, sobre todo, el fracaso de la desmovilización de estos últimos. El plan “Justicia y Paz”, iniciado en 2003 y finalizado en abril de 2006, ha llevado a la desmovilización oficial de 30.000 milicianos de extrema derecha de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), aunque a cambio de la impunidad. El plan no es un asunto de nadie, ni sobre todo de los periodistas locales, abandonados a las amenazas de estos otros predadores de la prensa, que no se han desarmado y se han reconvertido al narcotráfico, y a los asesinatos por contrato.
En el marco de la investigación sobre el asesinato de Gustavo Rojas Gabalo, apodado “El Gaba”, cronista de Radio Panzemu en Montería (Noroeste), detuvieron a cuatro hombres, y entre ellos a dos antiguos miembros de las AUC. Al periodista, que no dudaba en atacar la corrupción local, le abatieron dos individuos que iban en una moto el 4 de febrero de 2006. Murió tras cuarenta y cuatro días de hospitalización. El mes de agosto fue letal para la prensa colombiana con el asesinato, el día 9 en Yumbo (Oeste), de Milton Fabián Sánchez, de la radio comunitaria Yumbo Estéreo. El crimen no se ha aclarado, pero también este periodista se dedicaba a temas sensibles, como la violación de los derechos humanos y la seguridad. Atilano Segundo Pérez, director de programas de la emisora local Radio Toledar, pagó quizá con su vida, el 22 de agosto en Los Alpes de Cartagena (Norte), el hecho de haberse referido en antena a las actividades criminales de un grupo paramilitar, supuestamente desmovilizado.
Exilios forzosos
Con frecuencia, son los paramilitares, particularmente implantados en los departamentos costeños del norte del país y denunciados como principales predadores por la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), los autores de las amenazas que obligan a los periodistas a marcharse de su región, e incluso del país. Olga Cecilia Vega, corresponsal del diario norteamericano The New Herald, entrevistó a un jefe militar de las FARC en octubre de 2005. Desde entonces no cesó de recibir amenazas y advertencias, y de ser objeto de sospechosos seguimientos. El 1 de febrero tuvo que huir precipitadamente de Florencia (Sur), tras el ultimátum de dos desconocidos, que le acusaron de ser una “guerrillera”. En 2002, la periodista, que entonces trabajaba en RCN Radio, escapó a dos atentados perpetrados por las AUC.
Otros nueve periodistas se vieron obligados a marcharse, en condiciones similares. El 6 de julio de 2006, Herbín Hoyos Medina, un antiguo rehén de las FARC y presentador del programa “Las voces del secuestro” en Radio Caracol, escapó resueltamente del país a causa de las repetidas amenazas de un misterioso Frente de Acción y Justicia por la Libertad y la Democracia. En cuanto a un no menos misterioso Frente Social para la Paz, intentó comprometer a Hollman Morris, periodista y productor del programa “Contravía” - emitido en el canal público Canal Uno - haciendo circular una cinta de vídeo manipulada, que le presentaba como portavoz de las FARC. Detrás de los firmantes se esconderían antiguos paramilitares, pero Hollman Morris se había granjeado también la antipatía del ejército, el gobierno y el propio presidente Alvaro Uribe , del que en antena criticó el tratamiento que daba a la guerra civil. Las calumniosas acusaciones de colusión con la guerrilla sirvieron también para alimentar en junio la ira de los paramilitares - rebautizados como Frente Democrático Colombia Libre o Autodefensas Colombia Libre, Mesa Nacional Unificada - contra el colectivo Medios para la Paz, y otras veintiocho ONG’s, entre ellas la FLIP. En el Norte, un comando de las “Aguilas negras” llevó a cabo, entre octubre y diciembre, una campaña de terror contra los medios locales, y en particular contra la emisora Radio Galón, con sede en Santa Marta.
El conflicto larvado entre Colombia y Venezuela - el gobierno de Alvaro Uribe sospecha que el de Hugo Chávez encubre a las FARC - tuvo su primera repercusión en el terreno de los medios de comunicación. El 19 de noviembre, Freddy Muñoz, corresponsal colombiano del canal latinoamericano Telesur, creado por impulso de Hugo Chávez y con sede en Caracas, fue detenido e inculpado, un mes más tarde, de “rebelión y terrorismo”. El periodista, acusado sin pruebas se ser el artificiero de un atentado cometido por las FARC en 2002, quedó en libertad bajo control judicial el 9 de enero de 2007.
El 2 de agosto de 2007 Chauncey Bailey, redactor jefe del Oakland Post, acudía a su trabajo en Oakland cuando un hombre encapuchado le disparó a bocajarro, matándole en el acto.