Publicado el 2 de mayo de 2007
Desde su creación en julio de 1959, la organización terrorista vasca Euskadi Ta Askatasuna (País Vasco y Libertad), conocida con el acrónimo de ETA, alterna diálogo político y atentados, en Francia y España. El control de la información representa un reto esencial para la organización. Como también los periodistas, considerados “enemigos de la causa”, que sufren la política del terror llevada a cabo por ETA. Entre los profesionales de la información víctimas de atentados de ETA se encuentran José María Portell, asesinado en junio de 1978; José Javier Uranga, herido de bala en 1980; José Luis López de la Calle, asesinado en mayo de 2000 y Gorka Landáburu, alcanzado gravemente en las manos y el rostro en la explosión de un paquete bomba en 2001.Varias decenas de periodistas españoles, amenazados de muerte por la organización, siguen obligados a trabajar con protección. En un comunicado de prensa de 1998 la organización recordaba “la necesidad de dar la palabra al pueblo, que el pueblo recupere la palabra y que su palabra se respete”. Sin embargo, hasta el día de hoy ETA no ha demostrado el mismo interés por la libertad de expresión de los periodistas, a los que frecuentemente califica de "perros" o "policías".
Antes y durante los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, decenas de periodistas, bloggers y militantes de los derechos humanos chinos fueron detenidos, puestos en situación de arresto domiciliario o expulsados de Pekín. Los JJO han terminado y nosotros pedimos la libertad de todos los que continúan en los calabozos chinos