Publicado el 4 de febrero de 2010
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A tres semanas del sismo, la prensa haitiana ha vivido el primer incidente serio con los militares estadounidenses. El 3 de febrero de 2010 los marines confiscaron la cámara de Homère Cardichon, fotógrafo del diario Le Nouvelliste, cuando cubría una protesta de la población frente a la embajada de Estados Unidos, en Tabarre, un suburbio de Puerto Príncipe. Hacemos un llamado a la ministra de Cultura y de Comunicaciones, Marie-Laurence Jocelyn-Lassègue, para que exija una explicación a los representantes del Estado Mayor estadounidense.
“Seis marines se me acercaron, me rodearon y tomaron la cámara que tenía dentro de mi bolso de trabajo abierto, se fueron con ella. Una hora después uno de los militares regresó para fotografiarme y devolverme mi cámara. Me di cuenta de que los soldados habían borrado algunas fotos”, nos confió Homère Cardichon.
El descontento de la población con los países comprometidos a proporcionar la ayuda humanitaria crece después del sismo, entre las principales naciones involucradas se encuentra Estados Unidos. Queriendo preservar su imagen, los soldados estadounidenses reaccionaron de la peor manera. Este incidente, que constituye un acto de censura flagrante, perjudica su reputación entre los haitianos. El gobierno de Haití tiene el derecho de recibir una explicación del Estado Mayor estadounidense, con la fin de que un hecho como éste no se repita.
La información es indispensable para la reconstrucción de Haití, así como para la movilización de sus ciudadanos en pro de su propio futuro. En lo que respecta a la prensa, es prioritario escuchar de nuevo la voz de los periodistas locales.
El 2 de agosto de 2007 Chauncey Bailey, redactor jefe del Oakland Post, acudía a su trabajo en Oakland cuando un hombre encapuchado le disparó a bocajarro, matándole en el acto.