Publicado el 21 de diciembre de 2004
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Liu Xiaobo, ex profesor de filosofía en la Universidad de Pekín, tiene una idea fija : la prensa china debe convertirse en un contra-poder frente a la omnipotencia del Partido Comunista Chino. Por eso, se bate sin tregua por el principio universal de la libertad de prensa, pide la libertad de los periodistas y disidentes encarcelados y publica panfletos en Internet, o en los periódicos de Hong Kong y de la diáspora china. Todo ello con peligro de su libertad.
Tras haber defendido públicamente el movimiento democrático de los estudiantes de junio de 1989, Liu Xiaobo, que hoy tiene 49 años, pasó dos años en la cárcel. También fue condenado a tres años de reeducación mediante el trabajo en 1996, por haber criticado el papel del Partido único. Más recientemente, en mayo de 2004, la policía política le cortó Internet y el teléfono, después de que publicara un ensayo criticando el cargo de « subversión » utilizado contra los periodistas y los disidentes. Sigue viviendo en Pekín y sistemáticamente las autoridades le niegan el pasaporte, a pesar de las reiteradas invitaciones que le llegan de universidades norteamericanas. Liu Xiaobo es también presidente de la Asociación de Escritores Independientes, única de su tipo en China. En octubre de 2004 organizó en Pekín, y a pesar de las amenazas, una reunión pública de intelectuales demócratas.
En marzo de 2004, en un texto para Reporteros sin Fronteras, Liu Xiaobo escribía : « Los medios electrónicos en el interior del país, y en el extranjero, permiten romper la censura del Partido Comunista Chino. (…) Incluso aunque el Partido dicta leyes cada vez más severas contra Internet, y aunque las tecnologías de control mejoran sin cesar, [el poder] nunca podrá controlar o censurar Internet completamente. (…) En este juego de prohibiciones y contra-prohibiciones, el espacio de expresión del pueblo crece milímetro a milímetro. Cuanto más avanza el pueblo más retroceden las autoridades. No está lejos el tiempo en que podrán franquearse las fronteras de la censura y en el que la libertad de expresión se convertirá en una exigencia pública del pueblo ».
Los periodistas y los intelectuales reformistas en el punto de mira de las autoridades
Desde hace algunos meses, las autoridades chinas y el Departamento de Propaganda llevan a la práctica una amplia política de sanciones y acoso de los periodistas e intelectuales reformistas. El objetivo está claro : controlar la prensa, limitar la influencia de Internet y acallar las voces políticas disidentes. Censura, arrestos, detenciones, intimidaciones, despidos…el gobierno de Wen Jiabao utiliza todos los medios posibles.
El 13 de diciembre de 2004 tres escritores, entre los que se encontraban Yu Jie y Liu Xiaobo, pasaron la noche retenidos, tras haber sido detenidos por la policía de Pekín. Las autoridades les acusan de atentar a la seguridad del Estado, a través de los artículos que publican regularmente en Internet. Les aconsejaron severamente que dejen de escribir, asegurándoles que ya se encuentran en situaciones extremadamente peligrosas. Copiaron íntegramente los datos contenidos en el ordenador de Yu Jie y confiscaron el de Liu Xiaobo. Los domicilios de ambos se encuentran sometidos a vigilancia policial.
El 24 de noviembre fue detenido el poeta y periodista Shi Tao. Su familia, que no puede visitarle, todavía ignora los motivos reales de la detención.
Siempre en noviembre, el Departamento de Propaganda prohibió a Yu Jie y otros cinco comentaristas políticos (Jiao Guobiao, Li Rui, Wang Yi, Mao Yushi y Yao Lifa) publicar en la prensa del Estado. Ahora está prohibida en la prensa estatal la expresión « intelectuales públicos », que se refiere a los intelectuales preocupados por la suerte de los más desfavorecidos, y que se comprometen públicamente en la defensa de la justicia social.
Por otra parte, han despedido a dos periodistas. El 23 de noviembre, Wang Guangze, que regresaba de Estados Unidos donde había participado en un seminario, y pronunciado un discurso titulado « El desarrollo y las posibles evoluciones de la ecología política en China en la época de Internet », se enteró de su despido del bisemanario Ershiyi shiji jingji baodao (The 21st Century Business Herald). En cuanto a Xiao Weibin, redactor jefe de la revista Thong Zhou Gong Jin («Ser solidario en el mismo barco »), fue despedido el 2 de septiembre por publicar una entrevista con un ex responsable del PCC en Cantón, en la que éste se pronunciaba en favor de reformas políticas y denunciaba la censura que las autoridades aplican a los periódicos, y a Internet.
Nunca estuvo tan de actualidad en China Popular el combate contra la censura y en favor de la defensa de la libertad de expresión, encarnado entre otros en un intelectual como Liu Xiaobo. En el momento en que se desarrollan las relaciones, fundamentalmente económicas, entre Francia y China (visita de Jacques Chirac a China, a principios de octubre), y entre la UE y China (Cumbre UE - China en La Haya, el 8 de diciembre), es más que nunca el momento de presionar al gobierno chino para que cese en la represión contra los periodistas y los intelectuales reformistas.
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